Después de la diatriba de Donald Trump: Existe la posibilidad de Guerra Comercial entre Estados Unidos y China

Analistas internacionales describen la relación entre Estados Unidos y China como polifacética y compleja, siendo estos países competidores en muchas áreas y socios en otras; sin llegar a ser enemigos, ni aliados. Esta situación se ha mantenido por años y se refleja aun en la actualidad con las declaraciones que hizo el presidente Donald Trump ante los distintos medios de comunicación en relación al comercio con China, señalando controversias por los altos aranceles que este país viene imponiendo sobre los productos estadounidenses.

Por supuesto que estas declaraciones recorrieron el mundo, anunciando una guerra comercial entre ambos países que devastaría la economía mundial, pues es bien sabido el impacto que tendría esta situacion en todas las Bolsas y el mercado bursátil en general, siendo estos dos países las dos mayores economías del mundo.

¿Qué es una guerra comercial en este contexto?

Es un conflicto con respecto a los aranceles comerciales que establecen dos o más naciones entre sí, surge como una solución para aquellas naciones que están tratando de mejorar su balanza comercial con su contraparte. Señalan expertos en comercio internacional que este tipo de guerras llevan a un proteccionismo más alto de lo normal y tienden a aislar más a los países por lo que lejos de beneficiar perjudican a las economías involucradas y por el impacto que tiene Estados Unidos y China las consecuencias a nivel mundial podían ser nefastas. Además, esta situación conlleva alzas en los precios de determinados productos que se trasladan al consumidor y termina involucrando a varios países.

¿En realidad, Estados Unidos y China estuvieron o están cerca de una guerra comercial?

Más que nada se trata de una especie de guerra de poder, y en el caso específico de algunos de los productos estadounidenses que señalo Donald Trump, como los automóviles, donde indicó que cuando un carro es enviado desde China a los Estados Unidos se cobra un arancel del dos y medio por ciento, mientras que cuando el comercio es en sentido contrario, Estados Unidos debe pagar el 25 por ciento; se trata de una respuesta de China ante las agresiones de este país. Incluso, algunos productos estadounidenses, han encontrado en esta diatriba una oportunidad, buscando responder de la misma forma.

¿Cuál ha sido la respuesta de China?

Contrario a lo esperado, el presidente chino, Xi Jingping, en lugar de antagonizar prometió reducir significativamente los aranceles sobre las importaciones de automóviles desde los Estados Unidos. Más aun, anunció planes para abrir China al comercio mundial. Lo cual puede verse como una derrota para Trump dado que esta situación le sirvió para retomar el discurso de proteccionismo que uso en su campaña presidencial y promover una especie de cruzada con la Unión Europea a cambio de una exención temporal de los aranceles en acero y aluminio por parte de Estados Unidos.

Mientras Donald Trump hace explicitas estas intenciones, incluso con otros países como México, Argentina, Brasil, Corea del Sur y Canadá con respecto a los aranceles de estos productos, también en abril de este año busca convencer a los mandatarios en la Cumbre de las Américas, de que Estados Unidos, y no China, debería ser el socio preferente de América Latina.

El presidente Xi Jingping por su parte, en el Foro Económico Boao (BFA) para Asia, realizado también en abril de este año, emitió una serie de declaraciones donde se hace pertinente resaltar las siguientes:

  • “China no busca un superávit comercial”, a tono informativo Estados Unidos tiene un déficit comercial con China que asciende a 375 mil millones de dólares. Sin embargo, Jingping en este punto indica que desea aumentar las importaciones y lograr un mayor equilibrio de pagos internacionales
  • Rechaza los intentos de imponer barreras al comercio mundial, en este sentido indicó que la apertura en China no se cerrará, por el contrario, se abrirá aún más e invito a todos los países a mantenerse comprometidos con la apertura, la sinergia y los beneficios mutuos, a construir una economía global abierta y reforzar la cooperación dentro del marco de los grupos G-20, APEC y otros marcos multilaterales. Como un exhorto a las políticas proteccionistas de Donald Trump y cese de su intención de guerra comercial con China
  • Rechaza la política de intimidación mostrando el poder o la hegemonía a las naciones más débiles

Y por último y no menos importante prometió:

  • Fortalecer los derechos de la propiedad intelectual, abordando otra de las principales quejas realizadas por Trump contra su país. En este sentido, indicó “Alentamos los intercambios tecnológicos normales y la cooperación entre las empresas chinas y extranjeras y protegemos la propiedad intelectual de empresas extranjeras en China”.

Esta situación de varias semanas de confrontación generó un sinfín de noticias y se produjeron grandes tensiones. Sin embargo, el discurso de Xi Jingping que llevó en su contenido la intención de bajar la tensión con Estados Unidos, en específico con la administración Trump, fue recibido con beneplácito en los mercados financieros con subidas en las bolsas internacionales.

Las preocupaciones de una guerra comercial con este discurso se aliviaron, ya que Jingping frente a autoridades económicas internacionales, se mostró dispuesto a cambiar, no solo en algunas cuestiones económicas que Estados Unidos disiente, sino también a favorecer el acceso de inversores extranjeros a las empresas chinas y abrir el sistema financiero del gigante asiático.

Por supuesto que esta intervención a nivel de Estados Unidos generó comentarios como el de Larry Kudlow, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, quien dijo que Xi Jingping “hizo mucho más que pestañear”, pues habló de apertura de mercado, de reducir las barreras. Habló sobre todo de la industria automotriz, de compañías conjuntas donde el lado estadounidense podía obtener más del 50%. También habló sobre el robo de propiedad intelectual, tecnología, las transferencias de tecnología, en fin, en su discurso indicó de manera positiva, que el cambio en China está por llegar y vendrá más temprano que tarde.

Sin embargo, hay mucha tela por coser en la relación entre Estados Unidos y China, pues a pesar de la disposición de China a dialogar, Trump volvió a implementar medidas unilaterales. Los aranceles impuestos sobre el acero y el aluminio por Estados Unidos a partir del 1 de junio del 2018 e investigaciones a vehículos importados han levantado críticas de varias economías mundiales en el marco de la Organización Mundial del Comercio y los aranceles en represalia podrían llegar a 3,7 mil millones de dólares; así que la controversia entre estos dos países no solo podría tratarse de una guerra económica entre dos potencias, sino una guerra global entre el multilaterismo y unilaterismo.

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